GABRIELA: UNA HISTORIA EN PRIMERA PERSONA

¿Por dónde empezar? ¿Cuál sería el primer paso de mi currículum danzarín?

Podría decir que primero que nada no me considero una "bailarina", al menos no una bailarina como lo que imagino cuando pienso en una... Pero en realidad... ¿quién soy? ¿Por qué bailo? ¿Qué hago cuando bailo? ¿Cómo llegué a las danzas?

Primero que nada, puedo contar que mi recorrido empieza por la música... creo que no sabría vivir sin música. Aunque mi mamá siempre cuenta que me mandó al Conservatorio porque sólo conseguía saber qué canción cantaba por la letra: "pa' que te arreglen hija mía, pa' eso te mando al Conservatorio, a ver si afinas un poquito más cuando cantas"
Sin embargo, se ve que a mi la música siempre me dijo mucho... y cosas buenas, de esas que te mueven las lágrimas que brotan desde el corazón. Además de llevarme de viaje a mundos fantásticos, tan fantásticos como los cuentos de hadas... También, que yendo al Conservatorio pude descubrir que mi dificultad estaba más en la emisión, y que mi percepción era correcta, sólo que al cantar... así que, aunque el cantar tiene sentido, para mí siempre ha sido un poco difícil, y lo sigue siendo. Apoyándome en mi interés por la música me puse a tocar, primero la guitarra, luego la flauta dulce, finalmente la flauta travesera. Instrumento con el que acabé mi formación en el Conservatorio y con el cual también conseguí una beca para ir a estudiar al extranjero, aunque ahora, ya lleva más de 10 años guardada en el ropero.
Y es justo ahí, cuando la Gabriela flautista se murió, porque en algún lugar del recorrido perdió el placer de tocar, que nació la Gabriela danzarina.
La que nunca se ha muerto en mí es la Gabriela docente. Al mismo tiempo que hacía mi carrera en el Conservatorio, también decidí estudiar magisterio. Así que uní mis dos pasiones, la música y la docencia en una sola actividad: ser profesora de música en una escuela. Desde el año 1990, año en que me radiqué en España, trabajo en Escuela 2, una Cooperativa de Enseñanza (infantil, primaria y secundaria), que queda en La Cañada. Allí aprendo cada día y desde entonces, más y más cosas, sobre mí, sobre la música, sobre los niños... y todo a partir de intentar compartir mis entusiasmos.
La Gabriela danzarina descubrió el "mundo de las danzas del mundo" de la mano de Sefa Rueger, en la Escola de Expressió en el año 1992. A partir de ahí, la idea de poner a danzar a todas las vecinas de la finca, y a todas mis amigas y a todos mis alumnos, no me dejaba dormir por la noche. Así es que me puse a dibujar un "mandala danzarín", a escribir una carta de agradecimiento infinito a Sefa por haberme descubierto esa realidad y a seguir aprendiendo a danzar. A partir del año 1996 mi sueño de compartir las danzas con la comunidad se pudo materializar. Desde entonces danzo en lugares públicos de la ciudad con una convocatoria que se ha mantenido estable todos estos años (puedes ver en la agenda los próximos encuentros).
También suelo dar talleres y hacer animaciones en los que comparto lo que hasta ahora se de las danzas.
He aprendido danzas siguiendo los pasos de muchos profesores a quienes admiro y valoro. Fundamentalmente, quiero nombrar a Javier Muela y Delia Señor, con quienes no he parado de nutrirme desde el año 1996.
Pero también he tenido la suerte de viajar a Findhorn (Escocia) y conocer y danzar con Peter Valance, Ana Barton y Gabrielle Woisien.
De conocer y aprender las danzas para las Flores de Bach con Genevieve Khemtemourian.
En diferentes ediciones del Festival Andanças pude bailar danzas búlgaras con Mariyana Ilieva, participar de los ranchos de danzas portuguesas, bailar con los integrantes del grupo Dobranotch danzas rusas y conocer cualquier cantidad de bailes folk participando en talleres de lo más variados, con muchísimos profesores procedentes de diferentes países (Francia, Italia, Rusia, Bulgaria, Brasil, Portugal, España, Inglaterra, Irlanda). También con la gente del Bassot y del Mussol, en Valencia, he tenido la posibilidad de profundizar en el scotish, el vals, la mazurca y otros bailes folk. He aprendido danzas israelíes con Vicent Parodi, Danzas de Macedonia con Martín Ihins y Danzas Armenias con Eddy Djolollian... También he tenido la suerte de aprender el sentido más profundo de la jota, la seguidilla y el bolero con Daniel Peces (he de seguir yendo a sus talleres, ya que sólo he aprendido a conectar con lo profundo, pero los pasos aún se me escapan).

Seguro que dejo gente sin nombrar y pido disculpas por eso, pero como veréis, este camino danzarín es un camino sin fin. Un paso te lleva a otro, vas recorriendo mundos y encontrándote con la esencia humana en todos los movimientos. Espero seguir aprendiendo y compartiendo las danzas.
Creo que la música y la danza son dos cosas esenciales para la salud y alegría de los seres humanos.
Mi reconocimiento y agradecimiento más profundo a todos los que en un momento u otro me han enseñado.

Si quieres puedes consultar mi currículum.

 

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